Editar con el oído, por Gus Codella (SAE)
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Editar con el oído, por Gus Codella (SAE)

Edité pocos videoclips (no más de 12) para artistas tan variados como Sandra Mihanovich, Diego Torres, Los Redondos, Man Ray, Chayanne, Romeo Santos, Tini Stoessel, entre otros. La mayoría no ha tenido mucha trascendencia, pero me gustaría destacar a dos de ellos, por estar ubicados en extremos opuestos.

Uno es “Mientras Cae La Lluvia”, de una banda argentina de los ’90 llamada El Río Sabe. Desde el punto de vista de su popularidad es prácticamente desconocido, tanto el tema y la banda, como el clip en sí. Pero en relación a la satisfacción de mi trabajo como editor, es el que más me gusta, en tanto estilo, mood y dinámica visual.

El otro clip es “Propuesta Indecente” del cantante de bachata Romeo Santos. Si bien es un trabajo prolijo y correcto de edición, está en el extremo opuesto de popularidad, al haberse convertido en un verdadero éxito masivo. Probablemente tuvo que mucho que ver con esa repercusión el impulso mágico que las movidas mediáticas y marketineras otorgan a ese tipo de productos. El clip fue realizado en el año 2013 por Joaquín Cambre, un talentoso director de clips que en ese entonces era socio del productor Diego Peskins en Virgen Films. Yo nunca había trabajado con ellos y no los conocía. Alguien me recomendó, fui a la produ, me contaron de qué iba el clip y escuché el tema (bueno, hay ocasiones en las que uno debe dejar a un lado su gusto musical y ejercer su oficio con profesionalismo disfrutando una melodía melosa cantada con voz finita…).

Cambre suele ser muy prolijo y trabaja mucho la idea desde la canción. Sus guiones llevan las referencias de cada parte del tema con cada escena, y el material que filma es de muy buena calidad. En este caso sucedió que el clip tenía un momento clave en el cual el protagonista (Romeo Santos) saca a bailar a la coprotagonista (Eiza González), y esa escena debía coincidir con una parte específica de la canción (“how ‘bout if you and I…”). A partir de ese momento del clip, se inicia una persecución donde los protagonistas escapan de los matones del novio de ella hasta el final de la canción. Y sucedió que para toda esa parte había mucho material filmado, siendo un corto tiempo el que transcurre en la canción entre el baile que inicia esa secuencia y el final del clip; mientras que para sostener todo el comienzo hasta el momento del baile no había tanta variedad de material. ¡Chan! La apretada agenda del cantante obligó a la productora a adelantar el rodaje, y el director se ajustó a un plan más reducido, priorizando lo más complejo del relato y sacrificando escenas intermedias. Por lo tanto tuve que robar interacciones de los protagonistas que habían sido planeadas para otras partes y así ir “rellenando” ese tiempo de canción.

El resultado final tuvo muy buena aceptación del artista y de la discográfica, y una vez publicado fue un mega éxito que se llevó el premio "Lo Nuestro" al Video del Año y una mención al video número cinco en cantidad de views en YouTube!. Un verdadero blockbuster.

 

Supongo que la mayoría de nosotrxs, editorxs, “padecemos” en mayor o menor grado ese fenómeno llamado sinestesia, donde un mismo estímulo es percibido por más de uno de los cinco sentidos (ver sonidos, oír texturas, etc.). En mi caso se mezclan cosas tan disímiles como “sentir” que el número 5 tiene color verde y textura rugosa, o que los sonidos agudos son más luminosos que los graves, o hasta incluso que el 6 es femenino y extremadamente inteligente... (sí, lo sé, estoy desquiciado :( ). Pero más allá de estas locuras irracionales, cuando estamos ante una pieza audiovisual es casi imposible despegar el pace o pulso musical de lo que vemos en imagen. Pero, ojo, usar el beat musical como el marcador de los cortes no es una muy buena idea, en general. Como diría el colega Leandro Spatz: “fuck the beat!”. Puede servir como recurso a manera de efecto en pasajes en los cuales ayuda a marcar esos golpes a tempo, como por ejemplo en el clásico video de White Stripes “Hardest Button To Button”, donde todo el clip juega con el corte en cada golpe de bombo de batería. O bien en este pasaje del clip de Tini Stoessel “Si Tú Te Vas”, donde los cortes están en cada monosílabo cantado. Abusar de este tipo de cortes a tempo da como resultado una edición plana, previsible, monótona.

Para mí –y esta es una opinión totalmente personal–, entre las ediciones que acompañan a un tema musical, las que más me gustan son aquellas que ejercen un rol coreográfico, el cual produce un fenómeno de mayor percepción de los arreglos musicales que tienen lugar en el tema. Aparece una nueva dimensión, un tercer elemento estético que emerge desde los otros dos que lo constituyen (música e imágenes) y al mismo tiempo, en esencia, no es ninguno de ellos. Esta nueva dimensión ES la edición.

Dicha toda esta perorata, el clip de “Mientras Cae La Lluvia”, realizado a pulmón en 1993 por Octavio Scopelliti, con una camarita Hi-8 y editado en una isla Betacam, es para mí el que más se acerca a esa estética (que tal vez se percibe más en la última parte del clip), donde los sonidos parecen emerger de los movimientos internos de cada plano, y de lo que sucede cuando esos movimientos se inician en un plano y se concluyen en el siguiente, acompañando la cadencia sonora de cada pasaje musical. Fue un lindo desafío cuyo resultado aún hoy me satisface.

 
Gustavo Codella
02 de septiembre de 2018