"Boni Bonita", por Alejo Santos (SAE)
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Boni Bonita, por Alejo Santos (SAE)

Editar "Boni Bonita" de Daniel Barosa fue un proceso muy gratificante. Protagonizada por Ailín Salas y Caco Ciocler, se trataba de mi primer largometraje de ficción (previamente solo me había aproximado en la pequeña forma a la ficción) lo que representó un sinfín de nuevos desafíos. Personalmente cargo con una mochila creativa mayormente seteada en el documental y si bien el oficio es el mismo, los recursos son muy diversos: las ataduras a un guion, las limitaciones materiales (especialmente en los 2/3 de la película rodados en fílmico), la composición de las escenas y sus puntos de vista y aparte cierto respeto por la espacio-temporalidad propio de esta película. Súmese a ello la barrera idiomática (el switch de mi cerebro al portugués funciona bastante bien pero a veces fallaba).

Pero por sobre todas las cosas la construcción de empatía con los dos personajes. Boni y Roger surgen y mantienen un tipo de relación que puede ser muy difícil de aceptar por el espectador, es una relación muy tóxica, y eso representó la mayor dificultad a la hora de cortar o no una acción. Porque implicaba preguntas fundamentales como: ¿en qué rostro sostener un plano? ¿Darle visibilidad al dolor (que se imparten) o darle visibilidad a la deificación (que se profesan)?

Obviamente el director desde el guion primero y la puesta de cámara después ya toma una decisión al respecto. Pero este tipo de cuestiones se hacían carne en cada corte.

La estructura de la película establecía actos bastante rígidos, sostenidos por un avance en el tiempo, y una única gran locación, una quinta maravillosa heredada por Roger en Avaré, cuya transformación a lo largo de las etapas también la tiene como personaje del film.

En esa curva por "estaciones" los personajes evolucionan -evolución que ocurre mayoritariamente fuera de campo y que se actualiza en el instante en que retoman su "convivencia" los personajes.

Roger parece estancado en cierto patetismo, ocaso de una promesa del rock. Mientras que es Boni, con una poderosa interpretación de Ailín Salas, quien crece y toma la determinación de salir de esa espiral de daño, de amor-odio. Y cerrar la película (puesto que en el momento que dejen de encontrarse bajo el cielo de Avaré, dejaremos de verlos nosotros también).

Respecto del proceso de montaje, se trata de un guion que conocí en sus primeras versiones y del que presencié el largo derrotero que lo llevó a ser película. Fue filmada a lo largo de casi 3 años y editada en dos etapas. Una primera donde solo se trabajó el primer acto de la película, filmado en 16mm y super 8mm. Y una segunda donde se juntó el material en super 16mm y el digital que componían los otros dos tercios del film.

Con Daniel somos amigos y compartimos gustos artísticos, cinéfilos e ideas desde hace muchos años. Esta cercanía posibilitó que casi todo el proceso de la película lo trabajáramos remotamente, él en São Paulo y yo en Buenos Aires. Fue tan así que solo nos sentamos lado a lado los últimos días del proceso para tomar esas pequeñas, pero importantes decisiones que cierran el ciclo.

Alejo Santos
19 de mayo de 2019